martes, 20 de mayo de 2014

¿Cuánto oro queda el mundo?


La palabra oro viene de aurum; en latín, “brillante amanecer”. Es que en la antigüedad, las civilizaciones adoraban al sol, ¿y qué hay más parecido al astro que este amarillo y reluciente metal? El tiempo demostró que, además de bello, no era difícil hallarlo, extraerlo, ni manipularlo, y que en el uso diario permanecía inalterable por el aire, el calor, la humedad y la mayoría de los agentes químicos. Desde entonces, su acumulación se convirtió en símbolo de poder y riqueza, pero también motivó guerras y los más bajos instintos humanos producto de la codicia. 

Ahora hay trofeos de oro, adornos de oro, accesorios de oro; oro en monedas, oro en cajas de seguridad, oro en lingotes en los bancos nacionales de cada país. El oro está en todas partes y raramente pase un día sin que se escuche su mención. “Lionel Messi obtiene por cuarta vez el Balón de Oro”, “Esa persona vale oro” o “El oro y el moro” forman parte de un largo listado de etcéteras que prueban que este metal precioso es parte integral de la vida cotidiana desde los cimientos mismos de la civilización. 

Pero el oro no es inagotable como el aire, es finito; es decir que se acaba. ¿Esto quiere decir que técnicamente hablando nadie va a poder tener más de lo que ya hay? Y no. Claro, que de no ser así tampoco tendría el valor que tiene. 

¿Cuánto oro queda, entonces? Aproximadamente unas 165 mil toneladas métricas (cada tonelada métrica o megagramo equivale a un millón de gramos o a mil kilogramos). 

Para equipararlo con algo físico y conocido, sería de volumen como llenar tres veces y media una pileta olímpica (50 metros de largo por 25 de ancho), de tamaño como bañar en oro a Suiza (con sus 41.290 kilómetros cuadrados), y de peso equivaldría a casi 17 Torres Eiffel (de 324 metros de altura).



Si se dividiera el total existente por la cantidad de habitantes del planeta, a cada persona le corresponderían 24 gramos de oro puro (a valores actuales, unos 1.300 dólares): suficiente para cinco anillos de oro de 18 quilates cada uno. Dato al respecto: el quilate define la pureza de los metales utilizados para la confección de joyas y una unidad representa la veinticuatroava (1/24) parte de la masa total de la aleación que la compone. O sea que un anillo de 18 quilates solo tiene tres cuartas partes de oro y por ende una pureza del 75 por ciento. 

A nivel global, ¿cuál es el país que extrae mayor cantidad de oro? China, seguido por Australia, Estados Unidos, Canadá, Perú, Indonesia y Ghana. ¿Y el que cuenta con mayor cantidad de reservas? Estados Unidos, seguido por Alemania, Italia, Francia y China. Y si se tienen en cuenta también las organizaciones, habría que sumar al “listado de los ricos” al Fondo Monetario Internacional (FMI) y al Standard & Poor’s Depository Receipts (SPDR). ¿Y en cuanto al consumo en sí? India se ubica al tope, con China en segundo lugar y Estados Unidos en un tercer escalón. 

Curioso es que la expresión “ni por todo el oro del mundo” guarda cierta lógica en el mercado internacional, ya que ni con todo el oro existente (convertido a dólares serían unos 8 billones) se podría pagar la deuda de los Estados Unidos de América que asciende a los 16 billones de dólares; de hecho, solo alcanza para abonar la mitad. 

Esto será así hasta que el sueño de los alquimistas se haga realidad y un metal como el plomo en oro se pueda transmutar. O que el Rey Midas vuelva a la vida y su toque haga que los mercados tiemblen. 

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