martes, 10 de junio de 2014

"Poderoso Caballero es Don Dinero"


           Madre, yo al oro me humillo,
           Él es mi amante y mi amado,
           Pues de puro enamorado
           Anda continuo amarillo.
           Que pues doblón o sencillo
           Hace todo cuanto quiero,
           Poderoso caballero 
           Es don Dinero.

           Nace en las Indias honrado,
           Donde el mundo le acompaña;
           Viene a morir en España,
           Y es en Génova enterrado.
           Y pues quien le trae al lado
           Es hermoso, aunque sea fiero,
           Poderoso caballero 
           Es don Dinero.

           Son sus padres principales,
           Y es de nobles descendiente,
           Porque en las venas de Oriente
           Todas las sangres son Reales.
           Y pues es quien hace iguales
           Al rico y al pordiosero,
           Poderoso caballero 
          Es don Dinero.

           ¿A quién no le maravilla
           Ver en su gloria, sin tasa,
           Que es lo más ruin de su casa
           Doña Blanca de Castilla?
           Mas pues que su fuerza humilla
           Al cobarde y al guerrero,
           Poderoso caballero 
           Es don Dinero.

           Es tanta su majestad,
           Aunque son sus duelos hartos,
           Que aun con estar hecho cuartos
           No pierde su calidad.
           Pero pues da autoridad
           Al gañán y al jornalero,
           Poderoso caballero 
           Es don Dinero. 

           Más valen en cualquier tierra
           (Mirad si es harto sagaz)
           Sus escudos en la paz
           Que rodelas en la guerra.
           Pues al natural destierra
           Y hace propio al forastero,
           Poderoso caballero 
           Es don Dinero. 

Francisco de Quevedo y Villegas


lunes, 9 de junio de 2014

Pepitas de Oro


Una pepita de oro es una pieza natural de oro nativo. Los cursos de agua a menudo concentran las pepitas y son recuperadas por la minería de placer, pero también pueden encontrarse en depósitos residuales en los filones auríferos o en vetas deterioradas. Las pepitas también se encuentran en las pilas de relaves de operaciones mineras previas, especialmente las que dejan dragas para extraer oro. 

Composición 

Las pepitas nunca son puras en la composición de 24 quilates (K), sino más bien de 20 a 22 K (alrededor de 83% a 92%). Las pepitas de oro que se encuentra en Australia a menudo son de 23k o ligeramente más pesados mientras que el oro que se encuentra en Alaska es por lo general en el extremo inferior del espectro. Esto se puede observar en el color de la pepita, el profundo más rico naranja/amarillo es el contenido más alto de oro. Las pepitas también se las conoce por su finura, por ejemplo, "865 de finura", significa que la pepita es de 865 partes por mil en oro. Las impurezas comunes son de plata y cobre. Las pepitas con alto contenido de plata que se conoce como electrum. 

Formación 

Muchas pepitas están formadas por soldadura en frío de las partículas más pequeñas juntas en arroyos y ríos. La suavidad del oro lo hacen especialmente propensos a la soldadura en caso de choque o cargas de martilleo, tales como los producidos en los arroyos de piedras. Además, no hay una capa superficial de óxido de inhibir la adherencia entre las escamas de oro. Otras pepitas eran probablemente presentes en forma masiva en el filón original antes de la erosión, a menudo muestran signos de pulido abrasivo por la acción de la corriente. La ductilidad y maleabilidad excepcional del oro significa su rotura frágil que es relativamente rara, pero no desconocida.


Pepita de oro de Alaska de: 63.8 gr.


Ejemplares más grandes 

La pepita de oro más grande jamás encontrada fue el "Welcome Stranger", que se encuentra en Moliagul, Victoria, Australia en 1869 por John Deason y Richard Oates. Su peso en bruto, es más de 2.520 oz troy (78 kg) y devolvió más de 2.284 oz troy (71,0 kg) neto. Eclipsó al "Welcome Nugget" encontrado once años antes en Ballarat. La pepita de oro más grande encontrada usando un detector de metales es la "Hand of Faith", pesando 875 onzas troy, que se encuentra en Kingower, Victoria, Australia en 1980.


Pepitas de oro en un plato de los utilizados para recoger oro en los rios.



Fuente: Wikipedia
 

El precio del oro continúa la fiesta tras las medidas expansivas del BCE



Poco duró la fiesta en algunos mercados, sobre todo en el caso de uno de los objetivos de las medidas tomadas por el Banco Central Europeo (BCE): el par de divisas Euro/Dólar que sigue subiendo en el entorno de los 1,3650 dólares por euro. Desde las 3 de la tarde hora central europea, el precio del oro está subiendo de forma apreciable descontando riesgos inflacionistas tanto en la Zona Euro como la posibilidad de que los excesos de liquidez se exporten a otras partes del mundo. 

El precio al contado del oro sube en este momento un 0,11% hasta 1.255,07 dólares por onza, situándose de nuevo por encima del precio a futuro. El futuro en el COMEX sube un 0,12% hasta 1.254,80 dólares por onza. Los volúmenes de contratación se han disparado conforme los inversores han leído la “letra pequeña” de las medidas del BCE y en Estados Unidos se espera un dato no precisamente bueno de empleo como ya adelantaba hace dos días el dato de contratación en el sector privado, muy por debajo de lo esperado. En el último mes, las empresas privadas añadieron 175.000 nuevos empleos mientras que se esperaban 210.000. 

Se espera una reacción inflacionista en la Eurozona tras las medidas del BCE, especialmente el reforzamiento de las barras de liquidez ilimitada que a partir de ahora se harán a tipo fijo y que los bancos utilizan para hacer “carry trade” con la deuda pública: tomar prestado a tipos bajos mientras lo presta a un tipo de interés entre 2 y 3 puntos por encima de su coste de financiación. 

Por último, en el caso de la plata, las subidas son aún mayores. El precio al contado de la plata sube en tiempo real un 0,44% hasta 19,13 dólares por onza. El precio a futuro en el COMEX plano en 19,09 dólares la onza, con lo cual vuelve a entrar en backwardation. La leve apreciación del yen frente al euro (se cambia un euro por 139,60 yenes) amortigua los precios de las commodities en Asia. Los mercados asiáticos se muestran tibios con las medidas de Draghi. 


Fuente: © OroyFinanzas.com

viernes, 6 de junio de 2014

Planeta Tierra: Metales preciosos




Se suelen denominar metales preciosos, a aquellos que se encuentran en estado libre en la naturaleza, es decir, no se encuentran combinados con otros elementos formando compuestos. Por ejemplo, el oro es bastante frecuente encontrarlo en forma de pepitas en los depósitos aluviales originados por la disgregación de las rocas donde se encuentra incluido. En joyería, los metales preciosos suelen ser el platino, (Pt), el oro, (Au), la plata, (Ag), el paladio, (Pd) y el rodio, (Rh). Es precisamente por esta poca tendencia a reaccionar por lo que se usan, desde muy antiguo, en joyería. Una de las características fundamentales de una joya es su durabilidad y por eso se usan los materiales más nobles conocidos. A veces, los metales nobles no presentan todas las cualidades mecánicas que serían deseables para su uso en orfebrería, joyería o bisutería, por eso se usan aleaciones.

jueves, 5 de junio de 2014

La nueva fiebre (desesperada) del oro


Enrique Sanfiz (EC)
La crisis está provocando que cada vez más personas busquen bajo la tierra el golpe de suerte que frene la hemorragia económica que desangra sus sueños. Con el precio de la onza de oro (31,10 gramos) cotizando por encima de los 1.300 euros en los mercados de materias primas, el metal que provocó en Estados Unidos las grandes migraciones hacia el Oeste, que ha adjetivado siglos y que protege inversiones en periodos de incertidumbre ha recuperado el poder de atracción que tuvo en el pasado. 

La fiebre apunta a Asturias, el territorio español más vinculado con la búsqueda del undécimo elemento de la tabla periódica. Luis Sanfiz, de 48 años, preside en Navelgas (Tineo, Asturias) una asociación de bateadores que lleva el nombre de su padre, Enrique Sanfiz. "Para nosotros la búsqueda de oro es un hobby, un mero pasatiempo. No lo hacemos por dinero. Hace años era fácil conseguir un sueldo extra pero la montaña están completamente levantada. Aquí ya no hay prácticamente nada", subraya Luis, que creció jugando con pepitas encontradas en el río que circunda su casa. 

El agotamiento del mineral no está impidiendo, sin embargo, que todas las semanas lleguen nuevos mensajes al correo electrónico de su asociación adjuntando un grito de auxilio. "Es increíble. Sobre todo desde hace dos años", explica Luis, todavía sorprendido. "Nos escriben familias enteras que quieren venirse a vivir aquí, a Navelgas o a donde sea, pensando que van a ganar dinero con el oro que van a encontrar en la cuenca. La mayoría son del sur y no conocen como funciona esto. Dicen que han oído que en Asturias hay oro y que quieren venirse porque no tienen trabajo y están desesperados. Y les tengo que pedir que no cometan esa locura. Les digo que aquí no hay ni oro ni nada", afirma Luis. 


Un negocio poco rentable 

El poco oro que queda en el Principado sólo es rentable si se extrae con métodos industriales. De hecho, ante el aumento del interés por la cotización del metal, el Ejecutivo asturiano ha reactivado la venta y ampliación de concesiones mineras, para aumentar de paso los ingresos de sus maltrechas arcas públicas. En la comarca del Narcea, por ejemplo, una multinacional canadiense ha reactivado dos explotaciones que llevaban años abandonadas. Y hay proyectos similares en otros puntos de la geografía asturiana. Algunos, como el de Astur Gold, en Tapia de Casariego, han sido tumbados por las denuncias de organizaciones ecologistas. En León y Almería también se han planteado las opciones de recuperar yacimientos olvidados. 

Al menos en Asturias, la explotación de empresas concensionarias convive con la extracción tradicional. Las autoridades admiten el bateo en zonas acotadas, siempre que la actividad no deteriore el medio ambiente. Esta es la práctica que divulga la asociación de Luis y que está cautivando a tantas personas en toda España. La atracción ha rebasado incluso las fronteras nacionales. "En primavera, cuando el caudal del río desciende y es más fácil la búsqueda, Navelgas se llena de rumanos. La estampa es sorprendente, porque instalan sus tiendas de campaña junto al río y se quedan aquí cuatro o cinco meses", cuenta el presidente de la Asociación de Bateadores Enrique Sanfiz. "Se tiran todo el tiempo buscando. Utilizan todo tipo de herramientas. No están permitidas pero nadie les dice nada. Y no creo que encuentren mucho", apunta Luis, tirando de su prolongada experiencia. "En estos momentos, hay que hacer un agujero en el río del tamaño de un coche y batear todo su contenido para encontrar un sólo gramo de oro", detalla. "Hace falta, como mínimo, una semana, y no hay que olvidar que por un gramo sólo te pagan 40 euros. Puedes tener suerte un día y encontrar una pepita, pero hoy en día es muy extraño". 


No será por ganas. "¡Ojalá apareciera oro!", exclama Luis, que trabaja de conserje en un ayuntamiento de la zona. "Nos vendría genial porque en Navelgas somos 300 personas y cada vez más viejos. Los jóvenes tienen que irse y aquí no hay trabajo", insiste, tratando de contrarrestar el romanticismo que ha resucitado esta crisis. "Lo que teníamos en el pueblo era una fábrica de productos cárnicos y se quemó hace poco. Se ha ido 50 empleados a la calle, así que ya puedes imaginarte. La gente vive de las pensiones de los abuelos".  

El nuevo interés por este mineral también late fuera de España, y está arrastrando a algunos nacionales. Al propio Luis le han ofrecido viajar a Canadá con todos los gastos pagados, para poner sus extensos conocimientos en la búsqueda artesanal de oro al servicio de unos inversores. Pero ha rechazado la oferta. 

El dorado africano 

No necesitó ninguna José Martínez, un madrileño de 45 años transportista de profesión y metido a instalador de ascensores, para dejarlo todo y marcharse a Mali persiguiendo el rastro de este mineral. El país subsahariano está inmerso en una crisis política y militar que va a provocar la intervención de Occidente, pero José está dispuesto a soportar estas dificultades. "Estuve hace un mes en Mali recorriendo el país. Me llevé una máquina detectora de metales porque oí que había mucho oro", explica José. "No me lo creía, soy muy escéptico. Pero en un momento dado paramos el coche, me bajé y encontré oro en la misma cuneta del camino por el que íbamos circulando. Hay oro, te lo aseguro. Te lo digo yo que nunca me creo nada", afirma, a sólo unas horas de subirse, otra vez, a un avión con rumbo a Bamako. Estará en la zona dos semanas, pero no descarta instalarse allí definitivamente. 


En la mayor parte del país sigue rigiendo un código tribal que divide en tres partes las ganancias: "Una parte del oro que se encuentra corresponde al propietario de la tierra, otra porción es propiedad de la persona que lo extrae y la tercera parte se la queda el que pone los medios para localizarlo. Es decir", añade este madrileño, "yo me quedaría con las dos terceras partes, una por encontrarlo y otra por poner el detector". Un negocio redondo, sin intermediarios y muy rápido, a juzgar por la determinación con la que José relata los pormenores de su aventura africana. 

En este nueva viaje, José se lleva tres detectores y un generador de electricidad. Quiere montar un bar en una población próxima a la frontera maliense con Senegal, donde la extracción artesanal de oro ha provocado la llegada de miles de africanos, reeditando la Gold Rush que inventó ciudades en la California de finales del XIX. "Hay mucho dinero en esa ciudad pero no tienen en qué gastarlo. Quiero montar un restaurante donde la gente pueda pasárselo bien y beberse tranquilamente una cerveza. La gente también necesita divertirse y no hay nada así por la zona", relata, con toda la naturalidad del mundo, como si fuera a montar una tintorería en un centro comercial de Burgos. 

Guinea-Conakry y otros países próximos a Mali experimentan el mismo fenómeno. La Embajada de España en Bamako recibe a diario llamadas y mensajes electrónicos de españoles interesados en seguir los pasos de José, porque han escuchado que es posible hacerse millonario removiendo un poco la tierra. "Intentamos explicarles que, antes de viajar a un país deben informarse de cómo funciona el sector económico en el que están interesados", explica Lourdes Meléndez, la embajadora española en Mali. "Aquí las concesiones están en manos de grandes empresas. Pero es que además las recomendaciones de viaje del Ministerio de Asuntos Exteriores sobre Mali son muy claras: se desaconseja por completo trasladarse aquí por motivos de seguridad. Y todo el mundo debería tener esto en cuenta", subraya la máxima responsable de la delegación española en Bamako. Sin embargo, las recomendaciones oficiales no parece que se estén teniendo muy en cuenta. El embrujo dorado se sobrepone a las precauciones, pese a las limitadas posibilidades de éxito. El propio José detalla que, además de las complicaciones que implica desenvolverse en África, en sus expediciones tiene que malvivir en un choza y sólo puede alimentarse de fruta. La realidad es menos brillante de lo que parece. 

Demanda de detectores 

Pero la burbuja sigue creciendo. Entre los efectos de este nuevo boom del oro está la venta masiva de detectores de metales. Y no sólo los compran españoles. En Orcrom, una empresa con sede en Barcelona especializada en la comercialización de estos aparatos electrónicos, aseguran que en los últimos meses han experimentado un aumento sorprendente "de las ventas a inmigrantes de Mali, Guinea-Conakry y Senegal", que los adquieren para llevárselos a sus países de origen aprovechando un viaje de vuelta. 

Eurodetection, otra compañía del mismo sector asentada en Madrid, disfruta de un aumento similar de la demanda. "Nosotros nos dedicábamos antes a la venta de todo tipo de detectores de metales, pero el pasatiempo de buscar cosas en la playa está muerto por la crisis", relata Daniel Mesa, propietario de esta empresa. "En estos momentos, el 80% de nuestro stock está formado por detectores de oro, sólo de este metal. Es lo único que funciona". Los precios de estos dispositivos oscilan entre los 750 y 5.000 euros. "Curiosamente, los más caros son los que más se venden, porque son muy fiables. Permiten encontrar pepitas a dos metros de profundidad", detalla el dueño de Eurodetection. Los compran inmigrantes africanos pero también muchos españoles que intentan ganarse la vida, o alimentarla, buscando este metal por todo el mundo. "También se están utilizando en España", desvela Daniel. "Hay gente que ha encontrado pepitas gracias a estos aparatos en pueblos de Cáceres, Salamanca e incluso Madrid". 

La novedad también ha calado en Internet. Los foros y blogs en los que se comparten experiencias, técnicas y emplazamientos se han multiplicado. La mayoría de los comentarios, no obstante, rebajan la euforia y matizan el valor de los hallazgos. Quizá alguien encuentre la pepita que cambie su suerte, pero las opciones son remotas. En estos momentos, en España, el sitio más fácil en el que se puede encontrar oro es en las casas de empeño.


Autora: Lucia N. Poza

miércoles, 4 de junio de 2014

Las Minas de Oro en España


En España han existido diversas minas auríferas desde la antigüedad, en esta ocasión vamos a hablarles acerca de tres en especial, como son: La de las “Médulas de León”, La de Rodalquilar en Almería, y la de Belmonte en Asturias. 

Las Médulas de León 



En la época de los romanos las actividades de extracción estuvieron muy presentes en diferentes regiones del territorio. Su labor se patenta en minas como: “Las Médulas de León”, que fue declarada muchos años después, en 1997 como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, y es considerada como una de las minas más grandes a cielo abierto del Imperio Romano. 

El exhaustivo trabajo que allí se realizó para extraer el mineral, dejó como resultado un espectacular paisaje de tierras rojizas, rodeado de vegetación, que le ha merecido el calificativo de Parque Cultural. 

Antes de que los romanos iniciaran las labores de extracción, anteriormente los habitantes de la zona ya lo hacían, utilizando el tradicional: bateo del Oro. 

Para explotar esta mina, los romanos recurrieron a sus grandes habilidades como ingenieros y maestros del agua, más aun cuando necesitaban de ésta para iniciar las labores de extracción. 

Se dice que para la obtención del oro utilizaron alrededor de unos dos millones de metros cúbicos al año. 

Para llevar el agua hasta la mina, construyeron una red hidráulica que probablemente sea la más monumental de las construidas por los romanos, compuesta por unos trescientos treinta Kilómetros de canales, que recorrían las vertientes de los montes Aquilianos, y de esta forma poder recoger las aguas de los ríos del Bierzo. De esta mina se calcula que se extrajeron de unas 5 a 7 toneladas de Oro. 

La Mina de Rodalquilar en Almería 



Si nos trasladamos al sur de la península, encontramos la Mina de Rodalquilar en Almería, la cual ha tenido una historia peculiar, debido a lo intermitente de los trabajos de extracción realizados, ya sea por el interés o falta de este por parte de las empresas en esta mina en concreto. 

En el año de 1864 surgen los primeros rumores de la existencia de Oro en esta zona de la Sierra del Cabo de Gata, en ese entonces el principal método era la amalgamación, utilizada desde siglos atrás, y que consiste en recuperar el oro de la aleación que forma muchas veces con el mercurio, y obtenerlo a través de amalgama. Con el agua se forma una especie de lodo o barro acuoso, esta sustancia se prensa en paños, con lo cual se desprende el mercurio sobrante, volatilizando posteriormente el que queda unido al oro, quemándolo a temperaturas sobre los 360°C, en forma directa o con Acido Nítrico, obteniendo así Oro bruto de un 99,9% de pureza. 

Pero para que este procedimiento se pueda realizar el Oro debe encontrase en estado libre, y no era el caso de Rodalquilar, ya que el metal precioso se hallaba diseminado en el cuarzo de los filones de las minas metálicas, sobretodo en las de plomo y plata. Por esta razón las empresas mineras importantes presentes en la Sierra del Cabo de Gata como < Stolberg & Westfalia>, no vieron viable la extracción comercial del yacimiento. 

Cincuenta y un años después, en 1915, se descubre Oro en estado libre en la mina “Maria Josefa”, razón suficiente para que una empresa relevante, decida invertir el dinero suficiente para construir una instalación metalúrgica aurífera, con tecnología tradicional como la amalgamación. En 1925 es inaugurada, al día trataba 20 toneladas de mineral aurífero. 

En el año de 1989, después de variadas sucesiones de compañías mineras por esta zona, se programa una producción de 200.000 toneladas al año, pero en esta ocasión con un inconveniente y es el económico, ya que al abandonarse el patrón moneda oro en 1970 es indispensable para cualquier mina, que los costes de mantenimiento sean lo suficientemente bajos para que el negocio sea rentable y sobrevivan a las fluctuaciones del valor del oro. 

Y es cuando las minas de Rodalquilar no pueden hacer frente a este reto, si se tiene en cuenta que en un año produciría 200.000 toneladas, cuando en minas de hoy en día como las de Perú, se pueden trabajar unas 350.000 toneladas al día, lo que le costaría 2 años a la mina de Rodalquilar en producir. 

Por ello en 1990, esta mina cierra, al parecer definitivamente. 

La Mina de Belmonte en Asturias



Otra de las importantes es la de Belmonte en Asturias, que posiciona actualmente a España en buen lugar como país minero del continente europeo. 

Antiguamente los habitantes de la zona, extraían el Oro, también mediante el bateo, y de las piezas que extraían fabricaban joyas. Bajo el dominio de los romanos, todas las cantidades del metal que eran extraídas, se trasladaban a la sede del Imperio. 

Para esa época cerca de unos cinco mil trabajadores, encabezaban las labores de extracción en los yacimientos. Los romanos deciden dejar de explotarla cuando se dan cuenta que no es rentable, no tanto porque no se siguiera encontrando el mineral, sino por la mano de obra costosa, ya que los mineros después de los trabajos realizados habían ganado el estatus de romanos, y por tanto tenían derecho a un salario. 

Se dice que en un siglo se exportaron unas 100 toneladas, las cuales regresaban a España en forma de monedas de oro. 

En las profundidades de estas tierras aun se encuentran grandes cantidades de Oro, las que se dispone a extraer la empresa canadiense , la cual adquirió en septiembre de 2010 los derechos para reemprender la producción de Oro en esta zona, a la cual considera con un gran nivel productivo, después de los estudios realizados. 

Se estima que a partir del año 2012 produzca unos 2.400 kilos anuales de Oro, y lo que pretende es que la extracción del metal precioso, junto con el cobre y la plata, alcance su mayor rendimiento a inicios del año en mención. 

Lo que ayudará a generar más empleo, que buena falta hace en el territorio Español. 


Artículo escrito por: Lizette Paternin
Publicado en: Lingoro

Buscando nuestro arroyo de oro


¿Aún es posible dar con un arroyo cargado de pepitas o polvo de ORO? 

¿Existen arenas auríferas cerca de nosotros? 




¿Quien no se ha hecho nunca una de estas preguntas? 

La respuesta a ambas es, por regla general: SI. 

Sólo que no esperemos dar con grandes riquezas... aunque nunca se sabe... y si no que se lo cuenten a ese buscador australiano que salió a probar suerte con su detector Garrett y dio con una pepita más grande qué un pie del número 45 valorada en más de un millón de dólares USA... 

Los detectores de metales son una herramienta, si no indispensable, si al menos extremadamente útil en este tipo de búsquedas. 

Arena negra aurífera.
Cómo ya dijimos, antaño aquel que quería probar suerte, cogía una batea y se iba a lavar arena y grava... y lavaba y lavaba sin la menor certeza de encontrar nada, aún estando en terreno aurífero. 

Hoy, con el auxilio del detector de metales es muy sencillo localizar pepitas, y aún bolsas de arena negra con contenido aurífero: 

Basta buscar una señal con el detector, para las pepitas, o una caída del sonido de fondo (o una subida, en algunos casos), para la arena negra. 

Cuando nos enfrentemos a nuestro primer intento de buscar y encontrar oro nativo, el detector de metales adecuado será una herramienta inestimable. Debe tratarse de un aparto con un buen ajuste de tierra (Automático o manual) con sonido de fondo (Threshold) y capaz de funcionar en modo "All Metal"... pero ni aún el más caro y mejor detector de metales del mundo podrá encontrar nada donde no hay nada que buscar.... 

...Así que, cómo en la inmensa mayoría de ocasiones en que de buscar tesoros se trata, la principal garantía de éxito es una buena labor de información: 

Hay que averiguar DONDE hay o hubo oro: 

De donde se extrajo en la antigüedad... o donde hay condiciones geológicas para que exista cerca de la superficie. 

Para lo primero, hay que dirigirse a las bibliotecas y a los departamentos de historia antigua de las universidades de tu zona, para lo segundo hay que conseguir planos geológicos, lo que también se puede obtener en algunas bibliotecas universitarias y en departamentos de geología. También se venden al público, pero no es aconsejable que compres ninguno, al menos hasta que los hayas tenido en la mano en alguna biblioteca y veas si eres capaz de entenderlos y usarlos: Son mucho más complicados que los mapas de carreteras y algo más que los militares o geográficos... y no precisamente baratos. 

Bueno, supongamos que ya "sabemos" donde hay, ha habido, o debe de haber oro... ahora es el momento de desplazarnos y ver las cosas sobre el terreno: 

...Y aquí es donde de verdad comienzan los problemas: 

Es muy fácil ver las cosas sobre un plano, pero sobre el terreno cambian bastante. 

Imaginemos que hemos llegado junto a nuestro río o arroyo supuestamente aurífero. Es indudable que podemos comenzar a tomar muestras de cualquier sitio y dar con oro... así cómo también es indudable que podemos comprar un billete de lotería y obtener un gran premio... 

Pero en el caso del oro tenemos algo más de ventaja que con la lotería si sabemos donde hemos de mirar. 

Bateadores de oro.
El oro nativo aluvial, es decir, las pepitas, la arena o el polvo de oro arrastrados por el agua de lluvia, o de deshielo, o por las corrientes de los ríos y arroyos, sigue en su desplazamiento y deposito, en teoría, unas reglas físicas bastante elementales (Otra cosa es en la práctica, claro). 

Algunas de estas reglas son tan sencillas que casi parecen una perogrullada... pero aún así y todo siempre hay alguien que comete el error de pasarlas por alto, por lo que me voy a permitir enumerarlas y comentarlas y, para aquellos que ya las conozcan sobradamente, añadiré algunos comentarios o cosas curiosas que quizás os sirvan algún día. 

REGLA NUMERO UNO: 

El oro jamás "camina" corriente arriba. Parece una estupidez, ¿Verdad? Pero lo cierto es que muchísima gente, la primera vez que accede a un curso de agua que se sabe que es aurífero, espera encontrar oro en cualquier lugar del río... y esto no es necesariamente así: 

Ese oro erosionado de su deposito natural, bien por la corriente del río, bien por los arrastres de aguas pluviales o de deshielo, tiene su depósito original (mena, filón o un depósito fluvial mucho más antiguo) en alguna parte de la cuenca de ese curso de agua. Aguas abajo de esa posición encontraremos oro... pero aguas arriba NO. 

Por lo tanto, podemos desesperarnos buscando en el lugar equivocado cuando, limitándonos simplemente a desplazarnos unos cuantos kilómetros (O, en ocasiones, unos muchos kilómetros) aguas abajo estaríamos de lleno en una zona aurífera. Por lo tanto, si en tu primer ensayo no das con oro y tienes que decidir donde realizaras tu segundo ensayo, ESCOGE UN PUNTO AGUAS ABAJO DE TU PRIMER ENSAYO... a menos que exista un obstáculo físico aguas arriba que pueda retener el oro (Una presa, por ejemplo). 

 * COMENTARIO: 

Este principio también sirve para localizar filones. La técnica es la siguiente: 

  • En primer lugar se localiza un río aurífero. 
  • Luego se comprueba que estamos aguas abajo del origen del oro, bien lavando arenas y gravas directamente, bien auxiliándonos de un detector de metales para su localización. 
  • Una vez que tenemos la certeza de encontrarnos aguas abajo del origen del oro aluvial, ascendemos por el río, realizando ensayos en saltos de varios kilómetros, hasta el momento en que dejamos de encontrar oro: 

Entonces nos encontramos aguas arriba de la mena, y esta se encuentra en el tramo entre nuestra última muestra positiva y la primera negativa. 

El siguiente paso consiste en ir bajando por el río en diversos "saltos" (Lo normal es realizar el primer salto hasta un punto situado a mitad camino de la muestra positiva y la negativa, y así sucesivamente) para localizar lo más exactamente posible el punto donde el río comienza a portar oro. 

Una vez que sabemos el punto en el que el río unos metros aguas arriba ya no porta oro, abandonamos el río y realizamos una serie de catas en una y otra orilla (ATENCIÓN: Si ese punto coincide con una barrancada o afluente, antes comprobaremos el afluente, pues podría ocurrir que la mena se encontrase en su cuenca.) para ver en cual de ellas encontramos trazas de oro. Esas catas se suelen hacer a un mínimo de 50 metros del curso más alto del río, es decir, fuera de su cauce erosionado, por arriba de la zona más alta que se perciba que ha sido alcanzada por una crecida. 

Si en ninguna de las orillas encontramos trazas de oro podría ser que: 

  • La mena está agotada. 
  • La mena se encuentra en el mismo cauce del río. 

En cualquier otro caso encontraremos trazas de oro al menos en una de las orillas (Si sucediese que las encontramos en las dos orillas podría ocurrir que estuviésemos sondeando depósitos aluviales de la época en que el río discurría por ese nivel; tal y cómo ascendamos por las curvas de nivel desaparecerán de una ladera y sólo continuaran en la de la otra orilla... a menos que nos encontremos en un gran deposito cortado por la erosión del río, con lo cual tendremos mena en las dos orillas). 

Una vez que conozcamos por que orilla baja el oro, se van haciendo una línea de catas por la ladera, todas sobre la misma curva de nivel, espaciadas unos 50 metros entre sí, con lo que se ve si el oro baja la ladera en un arrastre amplio o si, por el contrario, proviene de un punto muy concreto: 

En ese caso, veremos cómo sólo extraemos trazas de oro de las catas centrales de nuestra línea (Si es así, enhorabuena, pues, seguramente has dado con un filón... si no, bueno, puedes haber dado con un depósito de oro disperso que bien puede ser toda la ladera que tienes bajo tus pies). En el caso de que sólo aparezca oro en las catas centrales, hay que centrar el punto de su origen. Esto se hace subiendo a otra curva de nivel y realizando otra línea de catas. Si se repiten los resultados de la primera o aún son menos y más centradas las catas donde se encuentran trazas de oro, al subir a la siguiente curva de nivel podremos dejar de hacer las catas situadas más en los extremos y centrarnos sólo en las correspondientes a la bajante donde encontramos trazas de oro más un par de catas estériles a cada lado de estas. 

Se sigue así subiendo por la ladera hasta que llegamos a una curva de nivel donde todas las catas vuelven a ser estériles: 

Entre esa curva de nivel y la anterior se encuentra el depósito del oro; por tanto nos desplazaremos a una curva de nivel intermedia entre la ultima productiva y la actual estéril, igual que hacíamos con los ensayos en el río, y haremos esto sucesivamente hasta dar con el origen de ese oro, cerrando cada vez más la distancia entre las catas, en lugar de disminuir su número. 

Esto, que en apariencia es bastante sencillo, requiere una gran cantidad de trabajo y esfuerzo: 

Piensa que las catas que se hacen en tierra pueden no ser superficiales: 

No se puede definir una profundidad para ellas. Eso depende de las condiciones del terreno, por eso las primeras catas resultan fundamentales, ya que al hacerlas en una y otra orilla hay que ir profundizando hasta que en una de ellas aparezcan trazas de oro. 

Luego, tal y cómo vamos ascendiendo a otras curvas de nivel en la ladera, debemos ir profundizando hasta que la cata situada directamente sobre una de las productivas produzca también o estemos absolutamente seguros de que no producirá, y de que la mena está entre esta y la ultima cata productiva. 

Siguiendo este procedimiento se llega a dar con el filón si existe . También podría ocurrir que no existiese un filón propiamente dicho, recuérdalo: Puedes estar sobre un deposito aluvial previo. 

REGLA NÚMERO DOS: 

El oro siempre busca el estrato más profundo posible. 

El oro tiene un gran peso específico (Esto quiere decir que su volumen, en relación a su peso, es relativamente pequeño.) y la consecuencia directa de esto es que jamás se queda sobre otros materiales sueltos: 

Tiende a desplazarlos para ocupar su lugar. 

(Puedes hacer un pequeño experimento casero para cerciorarte de esto: Llena un bote con una imitación de "suelo" formado por un puñado de harina, otro de sal, otro de arroz y otro de algunas legumbres secas, cómo garbanzos o habichuelas. También puedes añadirle algunas nueces, avellanas o almendras con su cascara integra. La harina y la sal cumplirán la función de dos tipos diferentes de arena, una más granulada y la otra más pulverulenta. El arroz el de pequeñas gravas, las legumbres las gravas de tamaño medio y los frutos secos los pequeños fragmentos de roca o las gravas mayores. Ahora, sobre la superficie de todo ello deja caer unas cuantas bolitas de plomo (Puedes conseguirlas en cualquier tienda de pesca) que serán las pepitas. Estas pueden ser de varios tamaños o de uno solo, a tu gusto, pero es aconsejable que, cómo mínimo, tengan el diámetro aproximado de una letra "o" de este texto (14) para que lo veas todo claramente. Tampoco es aconsejable que sean mucho mayores que un garbanzo: A más grandes sean el proceso es más lento. Ahora sólo queda poner nuestro entorno artificial sobre un acelerador artificial de la actividad sísmica.... que podría ser algo así cómo una lavadora en pleno centrifugado... o cualquier otra cosa que vibre. Una solución un poco más lenta es andar llevándolo de un lado a otro, dejándolo en todos los sitios que moleste para que la gente lo mueva y lo cambie de sitio. Depende de la opción que hayas escogido, al cabo de unas horas o de unos días, descubrirás que, incomprensiblemente, las bolitas de plomo han desaparecido de la superficie... e incluso es posible que hayan llegado al fondo. Si no, al cabo de otro plazo de tiempo lo harán.). 

Si tenemos en cuenta que en la naturaleza no sólo hemos de contar con las vibraciones sísmicas, si no que también actúan otros factores, tales cómo la saturación de humedad con el consiguiente reblandecimiento del sustrato, la congelación, la erosión, etc... es bastante comprensible que la cosa funcione en la naturaleza mucho más rápido, proporcionalmente hablando... y tu pepita virgen ha tenido unos cuantos millones de años para avanzar en su camino... 

Así pues, las pepitas que busquemos estarán más cerca del substrato más consistente. 

Pepita de oro encontrada en Españ.
Los "auténticos" buscadores de pepitas llegan incluso a portar herramientas especiales en forma de "cucharas" extremadamente finas y alargadas, para hurgar en el interior de las más profundas grietas de las capas de roca. No dejes por tanto de profundizar en tu agujero hasta que des con una capa de roca, y comprueba siempre el material que esté sobre las piedras que encuentres: Una pepita puede haber "tropezado" durante su descenso con una piedra y haberse quedado detenida "momentáneamente" allí, a la espera que tu u otro la recoja... o que las circunstancias vuelvan a ser propicias para seguir su descenso. Lógicamente, por extensión, siempre que encuentres una pepita en un punto determinado, es más que aconsejable que profundices un poco más si es posible: 

Puede que al eliminar uno o dos pares de paletadas de tierra descubras que tu detector es capaz de darte la señal de alguna otra pepita en un substrato más profundo y rico en pepitas o polvo de oro, asentado sobre la roca virgen o sobre otro tipo de substrato más duro que los superiores. 

REGLA NÚMERO TRES: 

El oro arrastrado por una corriente de agua suele depositarse en mayor medida DETRÁS DE LOS OBSTÁCULOS, antes que delante de ellos, pero prácticamente nunca, jamás, lo hace a su lado. 

Este es un principio físico bastante elemental: 

Las corrientes de agua, al tropezar con un obstáculo sufren una serie de perturbaciones. En primer lugar, frente al obstáculo se crea una zona de corrientes y contracorrientes que tienden a mover cualquier material depositado delante del mismo. 

Luego, al ocupar el obstáculo un lugar en el paso de la corriente, provoca una compresión y una aceleración de la misma entorno a él, por lo que si la corriente ya de por si llevaba bastante fuerza como para arrastrar nuestra pepita de oro, junto al obstáculo aún lleva más fuerza y/o velocidad, con lo que el deposito es prácticamente imposible. 

Por último, nada más superar el obstáculo, la corriente tiende a ocupar su lugar: 

Se expande, cambia su curso ligeramente, pierde algo de fuerza y, en muchos casos, se generan remolinos que facilitan que los materiales más pesados se depositen en el fondo, momento que aprovecha nuestra pepita "viajera" para "descabalgarse" de la corriente y ocupar su nuevo emplazamiento. 

Por lo tanto, jamás deberíamos de dejar de revisar las partes situadas aguas abajo de los obstáculos, tales cómo rocas, arboles, etc... 

Sin embargo, esto sólo es absolutamente cierto para los obstáculos no totalmente sumergidos y aquellos totalmente sumergidos que permiten que el agua pase por sus costados: 

Aquellos totalmente sumergidos que fuerzan al agua a pasar sobre ellos pueden actuar cómo los "rifles" de un canal de lavado, haciendo que sólo los materiales más ligeros pasen sobre ellos y reteniendo delante de si mismos a los más pesados. 

En particular interesantes, pero por otros motivos, son las pozas donde el agua reduce su velocidad, sobre todo si están situadas después de un salto, y permite que los arrastres de materiales más pesados caigan al fondo. 

El mismo río, al doblar su curso, va creando "trampas" naturales donde el oro puede depositarse a raíz de principios tan conocidos como la fuerza centrífuga, así pues todos los meandros son, potencialmente, lugares interesantes para prospectar... pero no nos confundamos: 

La fuerza centrífuga hace que el agua se acelere por la parte externa de la curva (Qué es por donde los meandros suelen llevar más caudal) lo que provoca que el oro se deposite en la parte interna de la curva, donde la corriente pierde su velocidad, es decir, al inicio del meandro. 

Otra zona interesante son las raíces superficiales de arboles y otras plantas residentes en las orillas: 

Si son lo suficientemente tupidas pueden actuar a modo de miles de pequeños obstáculos creadores de turbulencias que facilitan el depósito de oro en sus inmediaciones. 

Sinceramente, confío en que alguna de estas simples normas os ahorre horas de trabajo. Desde aquí os anticipo que en mis próximos artículos sobre la búsqueda de oro hablaremos de otra serie de cosas peculiares que, normalmente, son desconocidas por la mayoría de los buscadores.