viernes, 8 de agosto de 2014

La búsqueda del oro ruso termina en una montaña de deuda



Desde mediados de los años noventa, varios empresarios se lanzaron a la conquista del mercado del oro en Rusia bajo la creencia de que descubrirían nuevos yacimientos que les podrían hacer multimillonarios. Fue el caso de, entre otros, Peter Hambro, el cual entró en el mercado ruso con la compañía que él mismo fundó, Petropavlovsk, la cual tras años de generación de pingües beneficios ahora se ha sumergido en un pozo de deuda. 

La buena marcha del negocio de la minería de oro en los años noventa y en los dosmil hasta 2010, provocó que todo este tipo de empresas se endeudaran mucho más allá de lo que podían permitirse dado su capacidad de generación de ingresos y caja. Esta situación se ha tornado insostenible dada la caída de los precios del oro en 2013 y la crisis de rentabilidad de las mineras. 

Petropavlovsk ha incurrido en un endeudamiento continuo desde entonces. Hace cinco años pidió prestado al mercado 1.000 millones de dólares para poner en marcha nuevos proyectos mineros en Siberia, aprovechando su buen comportamiento en la Bolsa de Londres. Sin embargo, desde 2010, su valor en Bolsa ha caído en picado. Ha pasado de ser candidata a entrar en el índice FTSE 100 con una capitalización bursátil de 3.000 millones de dólares a valer en mercado sólo 111 millones de dólares. 

En este momento, la compañía está gobernada por los bancos acreedores, los cuales han llegado a un acuerdo de reestructuración de la deuda para 2015. En las negociaciones está pesando las posibles sanciones de Occidente a Rusia, las cuales afectarían a los flujos de inversión y financiación de Petropavlovsk. 


Fuente: Bloomberg

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