miércoles, 13 de junio de 2018
jueves, 31 de mayo de 2018
Hay que cultivar la paciencia con el oro
A mediados del pasado mes de febrero les hablaba del oro y les comentaba que tras la ruptura de la tendencia principal bajista de más de cinco años, todo estaba preparado para ver grandes subidas tras la paciente espera para ver el throw-back a dicha tendencia bajista.
Con el apoyo y reacción ante la media móvil de largo plazo podíamos dar por bueno el testeo a la tendencia. Sin embargo, tal y como advertimos entonces, lo importante es que la inflación llegue a las economías y esto ayude a romper la importante resistencia que se presenta en los precios en las cercanías a los 1.400 dólares y de la que llevamos prácticamente cinco años sin poder romper.
Y es precisamente lo que hemos vuelto a ver: otro fracaso a la hora de acercarnos a los 1.400 dólares por onza. Ya comenté en febrero que esto llevaría su tiempo, ya que necesitamos el apoyo de un nivel de inflación más elevado. Ya entonces les hablé de la formación triangular que estaba formando el precio del oro y que ahora aprovecho de nuevo para actualizarles.
Como podemos ver en este gráfico, seguimos teniendo esa formación triangular bien definida con una clara presión por la parte superior que ha llevado a los precios a los 1.300 dólares que les comentaba como peor escenario posible. Ahora la base del triángulo se encuentra en los entornos de los 1.235 dólares donde además tenemos también la media de largo plazo. Este hecho unido a que estamos viendo un resurgir de la fortaleza del dólar estadounidense, me hace pensar que visitar la base del triángulo no es nada descartable en las próximas semanas.
A pesar de ello, el triángulo seguirá vigente y debe terminar por romper por la parte superior. En febrero le decía que podía esperar a ver los 1.300 dólares antes de entrar o esperar pacientemente a la ruptura de los 1.378 dólares la onza. Hoy le digo exactamente lo mismo. Puede comprar a estos precios y volver a comprar si se los encuentra en los 1.235 dólares de nuevo.
De hecho, es lo que hacemos desde la plataforma conjunta para la compra de oro que tenemos en OroCashSC.com, o simplemente esperar la ruptura triangular por la parte superior para disfrutar de un viaje que nos llevaría en primer lugar ante los 1.527 dólares. Pero esto es solo el principio de una historia que está por escribirse.
Autor: Eduardo Bolinches es director de Bolsacash
Publicado en: Valencia Plaza
viernes, 25 de mayo de 2018
martes, 22 de mayo de 2018
500.000 lingotes de oro escondidos bajo el metro de Manhattan
EL PAÍS visita la cámara acorazada donde la Reserva Federal de Nueva York guarda 250.000 millones de dólares en barras del metal precioso
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| Entrada a la caja fuerte de la Reserva Federal de Nueva York |
El subsuelo de Manhattan esconde grandes sorpresas. Tan grandes como la mayor reserva de oro del mundo, justo a dos calles de Wall Street. Son más de medio millón de lingotes que se apilan en columnas de tres metros de altura en el sótano del edificio de la Reserva Federal de Nueva York, la institución que ejecuta las operaciones de política monetaria. Pero ese oro no es todo suyo, pertenece en gran parte a instituciones como el Fondo Monetario Internacional.
“La gente cree que todo el oro está en Fort Knox”, comenta la persona que hace de guía mientras se desciende el equivalente cinco pisos, “pero aquí tenemos una cuarta parte de las reservas del mundo”. La gigantesca caja fuerte está 25 metros por debajo de Liberty Street ó a 15 si se toma como referencia el nivel del mar. “Dependiendo del día”, calcula mientras suelta algunos datos, “es un valor próximo a los 250.000 millones de dólares. A medio millón por barra”.
Todo ese oro concentrado corresponde a una quinta parte de la economía española y supera las ventas globales que realiza Apple en un año. La primera puerta que se cruza al salir del ascensor podría ser la de cualquier casa. En ese momento las manos deben estar visibles. Se pueden tomar notas, pero no hacer dibujos en el cuaderno. “No puedo controlar tu destino si lo haces”, advierte la funcionaria mientras se avanza por un pasillo.
La entrada a la caja fuerte se ve al fondo. Es cilíndrica y funciona como una puerta rotatoria. El marco es una combinación de acero y hormigón de 140 toneladas, de tres metros de espesor. El cilindro central pesa 90 toneladas. A cada lado hay dos grandes volantes. Uno hace rotar el cilindro para alinear el hueco con el marco. El otro lo deja caer unos milímetros para que el cierre sea hermético. “Puedes sobrevivir 72 horas máximo”, indica, “pero nunca lo hemos probado”.
“Todo es mecánico”, explica, “tal y como se diseñó en 1920”. Para poder operar la caja fuerte y acceder al área donde están los lingotes se necesitan tres equipos de seguridad. Uno por cada una de las dos combinaciones y un tercero que tiene la llave de un pequeño candado. “Hace gracia al verlo”, admite, “pero es tan importante como los que tienen las claves”. En el centro del espacio hay una báscula tan grande, que en cada plato entraría de pie una persona.
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| Lingotes amontonados en una de las celdas de la caja fuerte de la Reserva Federal de Nueva York |
Goldfinger, el villano de 007, se habría vuelto loco con tanto brillo. “Solo hubo un intento de robo”, comenta bromeando la funcionaria, “en la tercera entrega de Die Hard”. En ese momento se escucha un estruendo. “Es el metro”, señala, “parece que pasa cerca ¿verdad?”. El guardián que custodia la entrada en el tercer sótano explica que la roca transmite muy bien las vibraciones, “si alguien tratara de construir un túnel desde ahí nos enteraríamos un mes antes de que pudiera llegar”.
La línea de metro 2 y 3 transcurre al lado, unos 10 metros por encima del nivel de la caja fuerte. El techo, de acero, tiene un espesor de dos metros y medio. Los lingotes de verdad se apilan hasta que no queda hueco. Lo normal es que se esparzan, porque por el peso puede acabar hundiendo el suelo. Pero el lecho de granito sobre el que se alzan los rascacielos en Manhattan permite aprovechar el espacio al máximo.
El peso total de los lingotes es de 6.200 toneladas. Cada barra es única y tiene su propio registro, porque no son idénticas en su composición. Pesan unos 12 kilos pero por su densidad la sensación es el doble. La Fed no acepta un grado de pureza inferior al 99,5%. El reposatorio está dividido en 118 celdas, de las que cuelgan etiquetas amarillas con números. “Son las referencias de las cuentas”, explica, mientras señala mellas en el suelo de algunos que cayeron.
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| Lingotes de oro en la Reserva Federal de Nueva York |
El primer lingote, cuenta el guardián, data de 1914. Es el año que coincide con el nacimiento de la Reserva Federal. Su primer presidente fue el Benjamin Strong. La obra del edificio arrancó en 1921. Llevó dos años escarbar el hueco en el que se iba a encajar la caja fuerte. La mayor parte del oro llegó coincidiendo con la Segunda Guerra Mundial. El espacio se fue llenando hasta que alcanzó el máximo en los años 1960, hasta el punto que se tuvo que instalar una caja fuerte auxiliar.
“El último llegó el año pasado”, señala, antes de que Janet Yellen cediera a final de enero las riendas del banco central a Jerome Powell. La idea de que haya tanto oro concentrado en un único lugar es para facilitar las transferencias entre los países, “pasándolos de un compartimente u otro”. El coste de la transferencia de cada lingote es de 1,75 dólares. “La Fed funciona como una institución privada pero no tiene ánimo de lucro”, explica, “solo gana dinero para cumplir su misión”.
Visto desde el exterior, el edificio de la Fed de Nueva York parece una fortaleza medieval. Las rejas que protegen sus ventanas son enormes. Pero pese a las medidas de seguridad que se necesitan para proteger su desconocido tesoro, organiza visitas para educar al público sobre su función en la economía y la sociedad. Se pueden hacer reservas a través de su portal electrónico pero hay que tener suerte para encontrar un hueco disponible.
La funcionaria de la Fed reconoce que hay multitud de teorías circulando sobre los lingotes que conserva en su caja fuerte, algunas conspiratorias como la manipulación de los precios en el mercado. Pero insiste en que no puede utilizarlas para realizar operaciones ni préstamos. Tampoco comenta sobre las cuentas de sus clientes, por acuerdos estrictos de confidencialidad. Además del oro en Manhattan y Fort Knox, hay reservas en Denver y West Point.
Artículo escrito por: Sandro Pozzi
Publicado en: El País
lunes, 21 de mayo de 2018
viernes, 18 de mayo de 2018
Los bancos centrales siguen comprando oro y los inversores menos
Los bancos centrales añaden en los primeros tres meses de este año, 116,5 toneladas de sus reservas mientras la demanda particular cae en un 15% para situarse en las 254,9 toneladas.
Según el último informe del Consejo Mundial del Oro, los bancos centrales continúan con la tónica compradora iniciada hace unos años. En los tres primeros meses de 2018, han adquirido 116,5 toneladas para sus reservas, aproximadamente la misma cantidad promedio por trimestre registrado desde 2010. En la lista de compradores está Rusia que agregó 41,7 toneladas, Turquía 29,8 toneladas, Kazajstán compró 9.1 toneladas este año y sitúa sus reservas totales en las 310,1 toneladas. Estos tres países son responsables de casi la mitad de todas las compras mundiales de metales preciosos por parte de los bancos centrales en los últimos cinco años.
Por otro lado, en estos tres primeros meses del año, la demanda mundial de monedas de oro y lingotes de oro para los consumidores particulares se han reducido en un 15% para contabilizar las 254,9 toneladas.
Las cifras señaladas apuntalan la última tendencia en el mercado del oro. Los bancos centrales, que compran oro desde una perspectiva estratégica o política, siguen agregando metales preciosos a sus reservas este año también, mientras que los inversores y ahorradores más conscientes de los precios del oro pierden algo de inercia. En EE.UU. estas ventas particulares han caído significamente.
En países como China e India también se ha registrado una breve caída en este primer trimestre del año, entre un 26 y 13% por ciento respectivamente. Sin embargo, no hay que olvidar que en ese mismo espacio de tiempo del año pasado se registraron notables compras que impulsaron el precio del oro.
En Europa y Estados Unidos también se ha registrado un menor interés entre los particulares por el oro en los últimos meses. En los Estados Unidos, sólo 3,7 toneladas de monedas y lingotes se comercializaron en el primer trimestre de este año, el nivel más bajo desde el comienzo de 2008. La repentina volatilidad en el mercado bursátil estadounidense en febrero no tuvo mucho impacto en la demanda del metal precioso. En el mercado europeo, la demanda cayó un 39% a 39,8 toneladas como resultado de las cifras positivas sobre el crecimiento económico y la fortaleza del euro.
El Consejo Mundial del Oro señala que se han acuñado menos monedas de oro en Europa debido a un creciente suministro de otras monedas de oro de inversión. Por ejemplo, muchas monedas Krugerrand han sido adquiridas por compradores europeos. Pero también hay países donde la demanda del metal precioso aumenta. En Turquía e Irán, los problemas de su divisa ha propiciado el interés por el oro. También hubo más ventas en Tailandia y Vietnam, donde la demanda aumentó un cuatro y cinco por ciento, respectivamente, en el primer trimestre del año.
Fuente: © OroyFinanzas.com
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