viernes, 7 de noviembre de 2014

Oro cotiza por debajo del coste de producción


Esta semana la hemos dedicado por completo a relatar cómo el inducido desplome de precios en los metales preciosos monetarios –el oro y la plata, ha provocado un auténtico “tsunami” de demanda por parte del público inversor. Las evidencias se multiplican no solo en los testimonios de proveedores de todo el planeta que han visto cómo sus ventas de monedas, barras y lingotes se disparan, sino también en indicadores como la Base y Cobase –de la Nueva Escuela Austríaca de Economía, que muestran una situación de “backwardation” en el mercado de ambos metales.

Aquella no es otra cosa que un signo de la “escasez” de oro y plata, que se expresa además en altos “premios” (sobreprecios), que los clientes están teniendo que pagar para hacerse de estos metales en forma física. Esto significa por una parte que los precios determinados en el mercado de futuros y forwards, son irreales, pero también, que los vendedores no están dispuestos a malbaratar sus productos. Si no fuera por esta circunstancia, habría abundancia de oferta y la curva de contratos de futuros estaría en contango (lo opuesto a la backwardation), pues de todas las materias primas, el oro y la plata son –gracias a su valor– las más abundantes desde el punto de vista del ratio existencias/flujo (producción).

Una muestra más de la creciente “escasez” de oro se presentó ayer, al registrarse la tasa negativa más alta que se haya tenido desde 2001, en lo que se conoce como tasa GOFO (Gold Forward Offered Rate) a un mes: -0.1850%. Este es el tipo al cual dos agentes del mercado convienen un préstamo de oro en un swap contra dólares estadounidenses. Normalmente quien pide el préstamo de billetes verdes contra su oro paga un interés, pero cuando la tasa es negativa indica que es él quien que recibe el interés por prestar su metal precioso. El que paga para que le presten oro lo hace porque esto le permite comerciar con él y obtener una rentabilidad. De nuevo, un signo claro de exceso de demanda física y falta de oferta.

Este nivel de oro “escaso” está en un máximo de 13 años, como se aprecia en la gráfica correspondiente cortesía de Zerohedge.com.


Asimismo, la US Mint, casa de moneda estadounidense, dijo el miércoles que suspendía su venta de monedas de plata “águila americana”, debido a una “tremenda” demanda durante las últimas semanas. La suspensión durará por tiempo indefinido hasta que tenga inventarios adicionales suficientes.

Reuters reporta que distribuidores en Asia y Estados Unidos están batallando por encontrar proveedores de monedas de plata como las “hojas de maple”. La Real Casa de Moneda Canadiense comenzó a racionar sus ventas a clientes mayoristas globales en respuesta a la alta demanda presentada desde septiembre.

Por otra parte, el especialista Koos Jansen ha presentado sus más recientes estimaciones para la demanda china de oro durante la última semana de octubre, cuando ocurrieron los más recientes desplomes de precio en el oro y la plata. Jansen dice que los retiros físicos de la Bolsa de Oro de Shanghái (SGE, por sus siglas en inglés) –el más certero indicador de la demanda china de oro, ascendieron a un total de 60 toneladas, casi 30 por ciento más que la semana anterior. Eso es el 50 por ciento del total de reservas imaginarias de oro del Banxico, compradas en solo una semana.

El analista neerlandés critica en su blog las notas de los medios como el propio Reuters y The Wall Street Journal, que hace unos días publicaron que había una supuesta disminución de la demanda china de oro. Esta información, como se desprende de los más recientes números de la SGE, es incorrecta.

Lo único cierto es que los precios entre más abajo sean tirados, seguirán disparando el apetito del público inversor por los metales preciosos. El oro y la plata no están “perdiendo brillo” como se difunde.

La mala noticia es para las empresas mineras, pues existen reportes de que algunas de ellas –siete de un total de 19 compañías revisadas por Bloomberg Intelligence– a los actuales niveles de precio alrededor de 1,140 dólares la onza, están vendiendo por debajo de su costo de producción. Por supuesto, cada mina tiene sus propios costos, pero la realidad es que muchas, las de mayores costos, están casi al límite y otras más incluso en México, ya están comenzando a suspender operaciones por tiempo indefinido. Los empresarios están prefiriendo hacer esto antes que seguir perdiendo por sacar el metal de la tierra.

Esta situación que apenas comienza, empeorará la falta de oferta de oro y plata en el futuro, lo que refuerza nuestra visión de que, una vez que termine esta prolongada y manipulada corrección a la baja, los precios tendrán que retomar su tendencia alcista de largo plazo. Como quiera, lo más importante es adquirirlos por su valor como protección contra la crisis que viene, en vez de especular con los precios. Como queda claro, los fundamentos de los metales preciosos monetarios, son más sólidos que nunca.



Guillermo Barba: Economista de la Nueva Escuela Austríaca de Economía. Periodista mexicano, escribe la columna Inteligencia Financiera Global para diversos medios nacionales y extranjeros. Analista especializado en los mercados de oro y plata, es también comentarista financiero en Canal 40 TV, articulista de El Financiero y blogger en Forbes México. 

Escríbeme a memob@hotmail.com Twitter: @memobarba

martes, 4 de noviembre de 2014

Rusia compra cantidad récord de 37,2 toneladas de oro para sus reservas


Rusia aumentó sus reservas de oro oficiales a la mayor cantidad desde el impago de su deuda en 1998, logrando que sus inventarios de lingotes sean los más grandes que ha tenido en dos décadas. El país amplió sus reservas de oro en 37,2 toneladas métricas en septiembre 2014 llegando a 1.149,8 toneladas, según los datos de la página web del Fondo Monetario Internacional (FMI). La compra de reservas de oro ha sido valorada 1.500 millones de dólares, y es el mayor aumento de reservas desde noviembre de 1998 de Rusia. Es la quinta reserva más grande del mundo y, según cifras oficiales, superan a Suiza y China. Rusia casi ha triplicado sus reservas de oro desde finales del 2005 y se encuentran en el nivel más alto desde, al menos, 1993. 

El debilitamiento del rublo está avivando la especulación de que el Banco de Rusia vaya a dejar negociar el rublo libremente (free float, en inglés). Rusia está drenando sus reservas con los precios del petróleo cayendo y con las sanciones europeas sobre la intervención del presidente Vladimir Putin en Ucrania. 

“Desde la perspectiva de un país soberano que está preocupado por los aspectos del riesgo geopolítico, tiene sentido que tenga un sesgo hacia el oro físico,” dijo Brian Lucey, profesor de finanzas en el Trinity College de Dublín y ex economista del Banco Central de Irlanda. Con los precios del oro más bajos, Rusia pudo haber visto “un buen momento para ampliar sus reservas.” 

El Banco de Rusia ha gastado 65.000 millones de dólares este año para frenar la caída del rublo a raíz de la crisis en las relaciones con Ucrania y hubo importantes salidas de capital impulsadas por los Estados Unidos y Europa. Las reservas de divisas en poder del mayor exportador mundial de energía cayeron 68.000 millones de dólares este año, a 443.800 millones de dólares el 17 de octubre 2014. Como referencia los responsables políticos rusos vendieron 200.000 millones de dólares en siete meses para apuntalar el rublo tras el colapso de Lehman Brothers Holdings, hace seis años, reduciendo las reservas en casi un 40 por ciento. Rusia no quiere “repetir la experiencia”, aseguró Credit Suisse Group AG el 15 de octubre. 

Los bancos centrales están añadiendo reservas de oro de nuevo, después de reducir los inventarios durante cerca de dos décadas desde finales de 1980. Según el Consejo Mundial del Oro (World Gold Council – WGC) los bancos centrales han sumado hasta 500 toneladas de reservas de oro en 2014, después de los aumentos de 409 toneladas en 2013 y 544 toneladas en el año 2012. 

Producción minera de oro en Rusia 

Rusia ha extraído 248,8 toneladas de oro el año pasado, ocupando el tercer lugar entre los productores mundiales después de China y Australia, según GFMS, una unidad de investigación de Thomson Reuters Corp. 

El oro representa alrededor del 10 por ciento de las reservas totales de divisas de Rusia. Comparado con alrededor del 70 por ciento para los Estados Unidos y Alemania. “En la mayoría de los países, la proporción de las reservas de oro en comparación con las reservas de divisas siguen siendo relativamente bajas, por lo que hay todavía margen para comprar más reservas de oro,” según Daniel Briesemann, analista de Commerzbank AG en Frankfurt. “La compra de oro podría ser una protección contra la devaluación de las monedas.” 



El precio del oro cae a mínimos desde julio 2010


El precio del oro se desplomó el viernes pasado con el fin de la flexibilización cuantitativa, o QE, en los Estados Unidos y la fortaleza del dólar. El oro al contado caía por debajo de 1.170 dólares la onza troy. 

La Reserva Federal (Fed) confirmó el miércoles que estaba cerca el fin de la flexibilización cuantitativa. Por otra parte, los datos del PIB del tercer trimestre de los Estados Unidos fueron de 3,5 por ciento. Por encima de las expectativas del 3 por ciento, lo que resultó bajista para el oro, ya que fortalece al dólar. 

El oro y la plata son materias primas denominadas en dólares que se vuelven también menos atractivas para propietarios de otras divisas cuando sube el dólar. Esto tiende a dar lugar a una caída de la demanda y de los precios del oro. “Es una continuación del resultado del miércoles, que fue conducido por la fuerza en el dólar tras el resultado del FOMC (Comité Federal de Mercado Abierto) y se ha producido una aceleración esta mañana cuando fue roto el nivel de 1.180 dólares la onza”, dijo Joni Teves de UBS. El nivel de 1.180 dólares la onza fue roto, algo que era “psicológicamente importante” para el oro, como explicó Eugen Weinberg de Commerzbank. En la sesión americana el oro tocó mínimos de 1.167,63 dólares la onza, su nivel más bajo desde julio de 2010. 

“La incertidumbre en torno al referéndum sobre el oro suizo podría ayudar a empujar los precios del oro más arriba”, dijo Weinberg, ya que la demanda podría subir. Los compradores físicos tienen también un papel que desempeñar, pero uno marginal, según Cailey Barker de Numis Securities, “y es poco probable que sean capaces de soportar una fase de expansión solos”. 

La plata recibió un duro golpe, ya que “se llevó la peor parte” de la decisión del FOMC, dijo Suki Cooper de Barclays. “El precio de la plata tiende a seguir los pasos del oro, a menos que sus propios fundamentos sean bastante más fuertes.” Y agregó: “El cuadro macro de la plata quizás no sea favorable en este momento.” El precio de la plata bajó 2,8 dólares llegando a los 16 dólares la onza.



viernes, 31 de octubre de 2014

Historia de la mina de mercurio de Almadén




"Almadén Mercurio y Plata" es un mágnifico documental realizado por RTVE sobre la historia de la mina de mercurio de Almadén.

Después de 2.000 años en funcionamiento, desde el 2002 la mina de Almadén se encuentra clausurada, porque a pesar de seguir habiendo cinabrio, mineral del que se extare el mercurio, su producción ya no es rentable. De Almadén ha salido una tercera parte del mercurio producido a lo largo de toda la historia.

El mercurio es un metal liquido y misterioso que fluye como el agua y pesa como la piedra, los Alquimistas le llamaron el agua de la luna. Quien lo poseía tenia el poder de coronar reyes y sostener imperios. Fue durante siglos el cargamento mas preciado de la corona española. El mercurio era necesario para obtener los metales preciosos de la América colonial.

Miles de hombre esclavos y libres se dejaron la vida arrancando mineral en Almadén, el mayor yacimiento de mercurio del planeta. Los árabes le pusieron el nombre que significa ‘La Mina’. Las minas de Almadén son el mayor yacimiento de mercurio del planeta, y este metal fue decisivo, durante casi cuatrocientos años, en la historia económica y política de España.

En el siglo XVI se descubrió que el mercurio era necesario para obtener el oro y la plata de las minas de la América colonial. A partir de ese momento, Almadén se convirtió en un gran centro metalúrgico mundial, y el mercurio en un metal viajero que durante tres siglos atravesó el océano poniendo en contacto el viejo y el nuevo mundo.

Hay una ruta transoceánica del mercurio que abrió una vía de intercambio tecnológico y cultural impresionante que, a finales del mes de junio, podría ser considerada Patrimonio de la Humanidad. El documental “Almadén, Mercurio y Plata” nos acerca a esta historia, y ofrece el testimonio de los mineros jubilados de Almadén. Su relato es el último que nos habla del trabajo en la mina más antigua del mundo. 


Fuente: RTVE

El oro de España


Esta es una historia sobre la búsqueda del metal más codiciado por el noroeste de la Península. 

Dos minas pretenden comenzar a explotarlo allí; otra lo produce a pleno rendimiento. 

Tres puntos de nuestra tierra donde unos vislumbran riqueza, y otros, una amenaza al entorno.


Fundición de un bullón de oro de la mina de El Valle-Boinás en Belmonte de Miranda (Asturias).
FERNANDO SÁNCHEZ ALONSO

La sala tiene algo de quirófano medieval. Hay una mesa de metal magullada. Una maza. Un fregadero viejo y sucio como las paredes. Una báscula sobre una caja fuerte de código y llave que solo dos personas conocen y guardan. Ambas acaban de entrar en esta estancia en cuyo centro se encuentra un horno del tamaño de una perola de campamento con una abertura a la que llaman la “boca de carga”, y que ahora mismo escupe una llamarada naranja de un par de palmos, puntiaguda como la del motor de un jet, porque ahí dentro se está cociendo el infierno. Un termómetro digital en la pared marca 1.157º C. Nos colocamos a este lado de la raya amarilla que marca el perímetro de seguridad; la materia prima del interior de los montes, mezclada con fundentes de bórax y sílice, hierve ya a 1.700º C, y Ángel López, jefe de planta del complejo minero de El Valle-Boinás y Carlés (Asturias), se acerca al horno vestido con un traje plateado de astronauta, introduce una vara por la abertura, en un gesto similar al de quien comprueba el aceite del coche, y la saca recubierta de un grumo incandescente. Lanza la estaca contra la mesa. Eso que parece una culebra de magma es el oro de España. 

Aún tardaremos un par de días en verlo. Este viaje comienza a 200 kilómetros al oeste de Asturias. En Corcoesto, una parroquia del concejo Cabana de Bergantiños (A Coruña), en cuyas colinas algodonadas de helechos se ha buscado este metal desde los tiempos de los romanos y donde las minas las explotaron por última vez los británicos en 1910. Un siglo después aterrizó una empresa canadiense, Edgewater, animada por el burbujeante mercado del valor refugio, con intención de retomar la producción. En ello siguen. Entre permisos y captación de inversores. A primera hora de una mañana de mayo, el nombre de la compañía en España, Mineira de Corcoesto, se puede leer en el lomo de dos jeeps a la puerta del hotel Monte Blanco. En el sótano, los canadienses tienen parte de su cuartel general, donde se ven mapas geológicos desplegados y, en las paredes, secciones de cerros con un tesoro dorado en sus tripas. 

Los buscadores de oro ya no persiguen pepitas. Ni sueñan con vetas doradas. “El oro no se ve”, dice Celso Penche, un geólogo, asesor de los canadienses, que cita a Plinio y las especies del reino vegetal en latín. Sobre el mapa, a modo de pisapapeles, hay un pedazo de roca. Un cilindro de granito segmentado a la mitad. El testigo. Las perforadoras penetran hasta lo profundo de la montaña y extraen un sondeo de roca, como un espagueti, que más tarde se corta, se pule y se analiza en un laboratorio para estimar la cantidad y ubicación de la reserva. El pedazo se parece al sobrante de una encimera. El geólogo palpa su superficie lisa: “En Corcoesto, el metal se encuentra tal y como salió de la tierra. Es de origen hidrotermal. Procede de aguas mineralizadas, del centro de la Tierra, del magma. Cuando estas aguas encuentran un hueco, se precipitan y solidifican”. 

El testigo posee un reflejo azulado de cuarzo y otro plateado de arsenopirita. El oro no se ve. Pero los romanos lo distinguían a la legua siguiendo el rastro de estos minerales. Entre los montes de Corcoesto se encuentra diseminado con una ley media de 1,7 gramos por tonelada de roca, y los hombres de la compañía observan cómo sube y baja su precio a diario porque de esto depende la viabilidad del proyecto. Si siguen adelante y dinamitan (se trata de una mina a cielo abierto), o si abandonan en fase de exploración. Al cierre de este reportaje, el oro se pagaba a 1.260 dólares la onza (31,10 gramos). Pero hace un par de años rozó los 2.000 dólares. En palabras de Celso: “De todos los metales, es quizá el que más fluctúa. Y no es caro solo porque brille. Brilla porque es inalterable. No se oxida. No se asocia con nada. Es duro, pero maleable. Permite cortar láminas finísimas. Se emplea en joyería, y todos los teléfonos móviles contienen oro. Se encuentra en miles de productos, en los contactos de las clavijas de alta fidelidad, en la tecnología aeroespacial, en medicina…”. 

Testigos de los sondeos de oro en los montes de Corcoesto (A Coruña). / FERNANDO SÁNCHEZ ALONSO

Tras la introducción, nos suben a los jeeps y llegamos a un polígono industrial, y el portón de la nave se eleva y descubre hileras de palés con cajas en cuyo interior se encuentran una infinidad de testigos extraídos, analizados, ordenados y clasificados. Parece un estudio arqueológico. A la derecha hay una zona dispuesta a modo de muestrario. Amancio López, director de logística de la empresa, toma un difusor de agua y se acerca a “una vena de las mejores, un bloque de cuarzo macizo”. El día que la encontraron salieron a celebrarlo. La humedad aviva el tono de la piedra. La veta azulada del “sondeo 10E10” cobra intensidad. Pertenece al Pozo del Inglés; hasta donde ellos saben, el saco de oro más abundante de la zona. Así que subimos de nuevo a los todoterrenos y nos dirigimos a la zona cero. 

De camino, percibimos que en la señal donde debería aparecer el nombre de la localidad alguien ha escrito “Contramina”. En Cabana, un nutrido grupo humano ha plantado cara al proyecto, y a cada paso que avanza la compañía, las distintas asociaciones responden con tractoradas, estudios sobre los efectos de la megaminería y recogida de firmas (a finales de mayo presentaron a la Xunta 230.000 en contra); a lo que Edgewater contraataca, por ejemplo, financiando al equipo de fútbol local y plantando su logo en las camisetas. Cuando aterrizamos en el pueblo, los líderes de la Plataforma por la Defensa de Corcoesto se encuentran en Bruselas, denunciando la situación en el Parlamento Europeo. Queda Braulio Amaro, un profesor jubilado de 62 años y ojeras cinceladas, que nos habla, entre otras cosas, de los 17 millones de toneladas de monte que se dinamitarían y de 122 millones de toneladas de escombros. Pero hay quienes se preguntan por aquí: “¿Cómo voy a decir que no a 200 puestos de trabajo?”. A principios de año, la minera anunció un proceso de selección para cubrir 173 puestos futuros, y en cuatro meses recibieron 7.000 currículos. El efecto de la expectativa lo resumía el alcalde de Cabana, Xosé Muiño (PP): “Tenemos 70 habitantes menos al año, la edad media ronda los 50, uno de cada tres es mayor de 65, hay un 30% de paro y mano de obra poco cualificada, quedan 10 explotaciones ganaderas, se abandona el campo, falta relevo generacional… La mina de oro sería como un maná”. 

Tras el cartel de “Contramina”, Amancio López gira el volante y abandona el casco urbano. El pasillo de asfalto surca un túnel de robles y castaños y eucaliptos por cuyos troncos trepan enredaderas. Vamos monte arriba y los helechos penden sobre la vía; el sol asoma un instante entre las nubes cenicientas y golpea en las hojas. En una zona umbría cruzamos el río Anllóns, que desemboca en el Atlántico más abajo. Y cuando la arboleda se despeja, aparece Corcoesto, un conjunto de casas de piedra diseminadas entre prados donde las berzas crecen robustas. De camino, López ha ido resumiendo su vida de buscador de oro, que en el fondo cuenta la historia de la minería reciente en España. Tiene 62 años. Lleva 27 en el negocio. Ha hecho de todo y hoy es la persona que toca a la puerta de los dueños de los terrenos que la compañía quiere explotar. Algunos vecinos le conocen como “el visitador” porque de pronto estás trabajando el campo y aparece Amancio con sus palabras. Así lo recordaba Asunción Amado, de 62 años, cuya vivienda, junto a la que pastan 38 vacas frisonas, queda a los pies de la loma más interesante; habla un gallego cerrado del que se entiende: “Un día apareció Amancio y me dijo: ‘Me dejas entrar en el prado del Molino y te doy 5.000 euros’. Al poco volvió con la carpeta bajo el brazo y me habló del monte de Cudeiro. Dijo: ‘Haríamos siete sondeos; a 400 euros cada uno, mira qué lote ibas a hacer’. Se marchó sin nada. Pero iba contento. A los tres días, estaba yo en el silo y apareció de nuevo. Dijo que doblaba la oferta. Y yo, que no. Y esta vez ya marchó furioso”. 

Amancio comenzó su carrera en Salave (Asturias) en 1981 y pasó seis años sondeando este lugar al borde de la frontera con Lugo, donde siguen en fase de exploración. Y también trabajó unos años en la de El Valle-Boinás, en Belmonte de Miranda (Asturias). Ha conocido los tres puntos calientes del oro en España. “Pero desde que empecé en esto, solo abrió una [la de El Valle]”. En esta última ya coincidió con el asesor Celso Penche. La mayoría de buscadores de oro se conocen. Han trabajado codo con codo, muchos en las filas de Río Narcea Gold Mines, empresa de origen español que cotizaba en Toronto y puso en marcha la mina de Belmonte en 1997 (la cerró en 2006) y exploró un tiempo en Salave y Corcoesto, antes de ser adquirida por una empresa sueca (Lundin Mining) que a su vez vendió los derechos de Salave a un fondo canadiense (Dagilev Capital); y traspasó Belmonte y Corcoesto a Kinbauri, también canadiense, que finalmente reanudó la producción de Asturias en 2011, y revendió los derechos de exploración de Corcoesto a otra compañía con sede en Vancouver (Edgewater). 

El negocio del oro recuerda al juego de las sillas. Los derechos cambian de manos, los sondeos no se detienen y uno nunca sabe cuándo va a llegar el momento de sentarse y meterse en faena. Quizá nunca. La última palabra la tiene la consejería autonómica correspondiente; el Estado es dueño del subsuelo. Y resulta relativamente sencillo que te concedan un permiso de exploración. Obtener el permiso definitivo de explotación ya es más complicado. Y esto se traduce en que “todo el occidente de Asturias está lleno de sondeos”, en palabras de Amancio. Lo mismo ocurre en Corcoesto. Sus colinas recuerdan a un queso gruyère. Las compañías que han pasado por aquí (siete desde 1972) han ido sumando sondeos de un grosor de 63 milímetros y horadando hasta distintas profundidades para trazar un mapa de las vetas más jugosas. Mineira de Corcoesto guarda el registro de 596 sondeos y calcula que se han perforado 88.394 metros de monte. Casi 90 kilómetros de testigos. Colocados uno detrás de otro, cubren el trayecto de Madrid a Segovia. Según sus cálculos, bajo nuestros pies hay 1.150.000 onzas de oro. Pero ahora, frente a una imponente vista de montañas que se vuelven azuladas hacia el horizonte, donde vemos afloramientos de roca con vetillas paralelas de cuarzo –la pista que seguían los romanos–, la conversación gira en torno al cianuro, elemento que la minera usaría en el proceso de lixiviación (se utiliza en la mayoría de explotaciones auríferas). Según el geólogo Celso Penche: “Es un veneno compuesto. Es decir: es fácil eliminarlo. Con tratarlo, desaparece y se evapora. Se trabaja con él en un circuito cerrado. Hay una balsa a la que mandamos el agua que ha pasado por el proceso, pero antes ya lo hemos eliminado. No es tóxica, pero es industrial. No me la bebería. Pero no representa un peligro”. Una vez concluida la explotación, esa balsa de plástico se “termosella”, en palabras de Penche, y se recubre con un “geotextil”, se tapa con tierra vegetal y se queda encapsulada en el paisaje. Como un sobre. Para siempre. 

La balsa de lodos de la mina de El Valle-Boinás. / FERNANDO SÁNCHEZ ALONSO

Moncho Varela lo ve algo distinto. Periodista especializado en medio ambiente, originario de esta tierra, un día volvió a casa y descubrió que o bien organizaba un frente de oposición (la plataforma Salvemos Cabana), o se encontraría con una mina en la puerta. Para la entrevista elige una piedra bajo un crucero al borde del mar, donde las olas rompen con fuerza contra la roca y se ve el imponente estuario del Anllóns y, al fondo, Corme, de donde salen “los percebes más famosos de Galicia”. Allí comienza Varela: “El gran problema es el siguiente: ¿qué ocurre si esa balsa llega a reventar? Porque revientan. No existe seguro civil que cubra el peor accidente posible”. Y cita el de Baia Mare (Rumanía), en el que se vertieron en el año 2000 cerca de 100.000 metros cúbicos de aguas con cianuro de una explotación aurífera y acabaron en el Danubio; y menciona una resolución del Parlamento Europeo de 2010 en la que se recomienda la prohibición del uso del veneno por sus consecuencias “catastróficas e irreversibles” en caso de desastre. “Hablamos de uno de nuestros paraísos bajo residuos contaminados”. La mar ruge y comienza a llover cuando enciende su tableta y muestra un vídeo con “megadetonaciones” de distintas minas a cielo abierto. El documento pone los pelos de punta. “Serían cinco de estas cada semana. Cada una levanta una nube que se esparce en un radio de 15 a 30 kilómetros. Un polvo con químicos del explosivo y fragmentos de roca con arsénico diseminado en partículas invisibles –pero sí respirables– con efectos nocivos sobre la salud. Y en esta zona llueve mucho, el polvo va sedimentando y te lo acabas comiendo con las berzas”. 

Cuando dejamos atrás Corcoesto, diluvia y nos dirigimos a Salave, en el concejo de Tapia de Casariego, localidad que suele llenarse de veraneantes; nuestra primera parada en Asturias. Allí también llevan décadas esperando a que el precio del oro y las Administraciones se alineen con los astros. Tras el paso de ocho empresas desde los setenta, la compañía actual se llama Astur Gold; tiene sede en España y capital canadiense (Dagilev), y un recorrido histórico de 432 sondeos que suman 64 kilómetros de agujeros bajo un terreno llano plagado de caserones y vacas y campos cultivados. Según sus cálculos, la ley media del oro en el subsuelo duplica la de Corcoesto (4 gramos por tonelada) y presumen de ser “el yacimiento con más recursos de Europa”. La visita en este lugar es similar a la anterior. José Valdés, el ingeniero que dirige el proyecto (fue becario en Belmonte con Río Narcea), toma un testigo y también señala un reflejo. “Son los sulfuros. Este yacimiento tiene una peculiaridad. Aquí el oro está asociado al arsénico. Esto fue lo que los romanos no vieron. Se llevaron el oro libre y el oxidado. Pero este no fueron capaces de sacarlo. Hasta hace 10 años, un yacimiento así no era económicamente viable”. La tecnología avanza y el factor precio ayuda. Y aquí también resiste una oposición ciudadana desde hace una década. En las ventanas y los muros se ven carteles y pintadas de “Oro no”. Y la presión ha tenido sus consecuencias, en palabras del jefe de comunicación de Astur Gold: “Las empresas anteriores valoraron una mina a cielo abierto. Así heredamos el proyecto. Lo estudiamos y presentamos otro escenario para evitar una afección social y medioambiental: una explotación subterránea”. La propuesta obtuvo una evaluación de impacto ambiental favorable en diciembre (salvo para la planta de tratamiento y el depósito de lodos y estériles); y aseguran que el proceso con cianuro lo harían “fuera de España”. Pero la oposición continúa. Carmen Fernández, portavoz de la plataforma Oro No, dice que las protestas tienen hoy mayor sentido: “El proceso extractivo sigue in situ y habría reacciones químicas y los metales pesados pasarían al aire y al agua. Una de las explotaciones ganaderas más importantes de la zona se encuentra a 300 metros de la bocamina, por no hablar del ruido y el deterioro del paisaje. ¿Es esta la salida a la crisis, esquilmar recursos y destruir la economía local?”. 

La visita prosigue a bordo de un todoterreno. Paramos en la nave donde guardan los sondeos, un viejo edificio blanco donde se almacenaba el forraje por el que pasaron nueve inversores en el último mes. O eso dicen. Allí destaca una foto colgada en la pared: muestra la plaza del Ayuntamiento de Tapia con una manifestación a favor de la mina. Alguien se ha dedicado a contar a las personas. Suman 720. Continuamos la ruta por el llano, en paralelo a la costa, hacia las lagunas de Silva; encontramos afloramientos y más allá una protuberancia frondosa rompe el paisaje, crecida sobre los huecos artificiales (“las cortas”) de época romana. Hoy son ciénagas cubiertas de eucaliptos donde se oye croar a las “ranucas”. Debajo, a unos 40 metros, comienza el saco de oro. La entrada a la mina quedaría de espaldas al pueblo, al otro lado de la autopista; un túnel de 25 metros de diámetro, “como el de Guadarrama”, dice el ingeniero Valdés. Y se atacaría la roca mediante un sistema de galerías que desciende en espirales unos 300 metros más. Nos lo habían mostrado en una recreación en 3D. Parecía el escenario de un videojuego. En el sitio, poco más hay que ver. Un cartel solitario de “Oro sí” a la entrada del pueblo. De vuelta en la sede de la empresa, encontramos a tres hombres que han venido desde la cuenca minera a entregar su currículo. Es la tercera vez que se dejan caer. “Le ponemos mucho empeño”, dice Tomás Rodríguez, de 29 años, de la parroquia de Beyo (Aller). La secretaria sonríe y comenta que hasta el 12 de marzo habían recibido 9.214 solicitudes. 

Trabajos de perforación para preparar una voladura en la mina de Carlés. / FERNANDO SÁNCHEZ ALONSO

Seguimos la ruta por Asturias. Desde Tapia hasta Boinás, en Belmonte, donde se encuentra la planta de tratamiento de la única explotación de oro abierta en España, hay 100 kilómetros y un último tramo de carreteras serpenteantes bordeando acantilados. Francisco Fimbres, un mexicano de 54 años, corpulento y con bigote, el director general de Kinbauri, las baja a toda velocidad y, mientras el todoterreno culea en cada curva, dice: “El único dinero que se inyecta en una economía viene de la industria extractiva; el resto es la misma moneda dando vueltas”. En el valle, cruzamos sobre el río Narcea y dejamos atrás casonas abandonadas. La bocamina a las galerías de Carlés se encuentra a un paso. Santa Bárbara custodia el acceso. El jeep desciende por una pendiente de 14% y sigue una estructura de caracol, similar a la de un aparcamiento (como la que plantean en Salave). Se detiene en la cota -20, donde una perforadora agujerea los muros y la pared chorrea agua turbia. Huele a desinfectante. Es el olor de la piedra. Al otro lado de la galería, un vehículo Simba hunde su colmillo en el suelo, preparando cavidades para introducir dinamita. Los pedazos los recogen 20 metros abajo. Descendemos hasta la cota -160, donde el calor sube y hay charcos sulfurosos, y Fimbres ilumina una pared que refulge como un nido de luciérnagas. Apenas se ven mineros. Quizá haya 15 o 20 personas ahí dentro. A la salida, el jefe de relevo resume: “Cambia mucho a una de carbón. Esto es más de máquinas”. 

Aspecto del monte explotado de la Mina de El Valle-Boinás / FERNANDO SÁNCHEZ ALONSO

Antes de ser una mina de interior se voló un monte entero. En Boinás se puede ver el cono truncado de tonos ocres en cuyo vértice hay una piscina de agua turquesa. Es la balsa de lodos, en el cogollo de la corta. Kinbauri, que heredó el proyecto de Río Narcea, decidió aprovechar el hueco para ubicarla. Ahí debajo hubo un pueblo, y ahora el agua industrial vierte aquí y vuelve a la planta. Un circuito cerrado. El cianuro, cuenta Fimbres, se destruye antes de llegar al estanque. Al lado pastan caballos por una colina de árboles escuálidos, la vieja escombrera que hubieron de repoblar cuando adquirieron el complejo minero. La colina es del tamaño de la tierra que le falta al monte desaparecido. Pero restándole los 2,8 gramos por tonelada de oro. De todo esto tiene una vista privilegiada Manuel, cuya vivienda y hórreo se encuentran en la colina de enfrente; es el “último” de su generación en Villar de Tejón. “No protestó la gente aquí, en aquel momento se permitió y de poco valen las protestas ahora”. Tocado bajo una gorra en la que se lee “Boavista”, él habla de otro tipo de leyes ajenas a la minería: “Uno le guarda cariño a las vacas, las tiene uno ley”. 

En la planta de tratamiento de Boinás entran 2.100 toneladas de roca al día por una cinta transportadora y lo primero que se encuentran son los dientes de la machacadora, que emite el ruido de un buque de mercancías. Al otro lado salen unas 160 onzas de oro cada 24 horas. Solo se descansa el día de Santa Bárbara (4 de diciembre). Y recorremos el laberinto herrumbroso de molinos y espirales por las que chorrean pedacitos de monte. Mesas que se agitan para depositar el mineral. Piscinas donde flotan burbujas de lodo cobrizo cargado de oro (el 70% de la producción se obtiene por flotación); y otra donde se encuentra el cianuro de sodio (empleado en la lixiviación). 

Ángel López, del complejo minero de Belmonte, con el bullón fundido. /FERNANDO SÁNCHEZ ALONSO

La sala de fusión se encuentra en un extremo de la nave. Al entrar, suben los grados, y Fimbres se lava las manos en la pila (ha estado metiéndolas en todas partes para mostrar las texturas) y deja correr el agua. Ángel López, el jefe de planta, se encuentra vestido de astronauta y ha dejado caer la culebra de magma sobre la mesa. Se acerca al horno y lo inclina, y de la boquilla cae un chorrillo anaranjado y flameante sobre unas lingoteras colocadas en escalones. El líquido parece tener la ligazón del chocolate caliente. La estancia huele a cera quemada. Y tres moldes se llenan mientras sigue corriendo el agua sobre la pila. López toma unas tenazas y agarra uno de ellos. Lo vuelca sobre la mesa. Y allí queda al desnudo un bullón incandescente. Lo empuja hasta la pila de agua, que chilla y escupe una columna de vapor. Lo saca y lo deposita de nuevo en la mesa, y con un taladro enorme bruñe las imperfecciones. El bullón es de un plateado mate y manchado. Rugoso. Del tamaño de un adoquín. Frío e irregular al contacto con la mano. Si lo encuentras por la calle, quizá ni lo cogerías. La báscula marca 13.673 gramos. El 50% es oro. El resto, plata e impurezas. Ahí van unos 300.000 euros del metal más codiciado. Fimbres y López toman cada uno una foto del doré con sus BlackBerry. Abren la caja fuerte y lo depositan. “Para esto trabajan 516 personas”, dice el mexicano. Y de allí lo envían a refinar a Suiza. Pero esa ya es otra historia.


Artículo escrito por: Guillermo Abril
Publicado en: El País Semanal

Las medianas y grandes mineras de oro: un abismo de rentabilidad


Mientras los precios del oro no se mueven del rango lateral descrito en el último mes y medio, las acciones de las compañías mineras de oro a nivel mundial están experimentando cambios muy significativos y fuertes oscilaciones en vísperas de conocerse los resultados obtenidos correspondientes al tercer trimestre de este año 2014. 

Dentro de esta volatilidad en los precios, observamos un hecho especialmente interesante: la diferencia entre la rentabilidad en Bolsa de las mineras medianas y grandes es cada vez mayor, escalando hasta máximos nunca vistos. Mientras que mineras medianas, como ElDorado o Randgold, cotizan con ganancias year-to-date en el entorno del 2,5%, las grandes mineras, como Barrick Gold o Goldcorp, cotizan con unas pérdidas acumuladas desde principios de año cercanas al 15%. 

En este sentido, observamos cómo la diferencia entre tasas de retorno entre la media de las mineras de mejor y peor comportamiento se ha agrandado hasta 115 puntos básicos, una brecha nunca vista hasta el momento en las compañías mineras que integran el índice Standard & Poor’s/TSX Global Gold Sector. 

Esta trayectoria radicalmente distinta de las mineras medianas y las grandes se explica por la dificultad de ajustar los costes de producción en las grandes mineras –huelgas por bajadas salariales, cierre de explotaciones no rentables, ruptura de acuerdos con otras empresas o cierre de divisiones de prospección y extracción– y que implica que estén en pérdidas con un oro por debajo de los 1.250 dólares por onza. En un año, mineras como Barrick Gold han conseguido reducir sus costes medios de producción, pero apenas lo han logrado con el coste financiero como otros costes relacionados con la explotación. 

Hoy por hoy, la minería rentable se encuentra en las empresas de mediano tamaño, las cuales han realizado tanto un proceso de integración vertical con mineras pequeñas como horizontal. Es el caso de Yamana, ElDorado, Randgold o la African Barrick Gold. 



lunes, 27 de octubre de 2014

Los precios del oro caen a mínimos de una semana al caer la demanda como refugio


El precio del oro cayó a un mínimo de una semana, llegando a 1.232,55 dólares la onza el viernes en Londres, ya que la demanda como refugio seguro fue erosionada después de un rebote en la renta variable estadounidense y un fortalecimiento del dólar. Los rendimientos a 10 años del Tesoro estadounidense alcanzaron el 2,25% y los contratos del crudo Brent cayeron un 1% a 86 dólares. 

Tras la publicación de datos estadísticos sobre Estados Unidos, los inversores volvían a evaluar otras opciones como la renta variable que se recuperó y el dólar subió mientras que el oro cayó por la falta de demanda como refugio seguro. “Un mayor apetito por el riesgo y la baja inflación es probable que mantenga débil al oro en el corto plazo”, dijo James Steel, de HSBC, a Bloomberg. 

Los precios de la plata siguieron al oro para terminar casi sin cambios en la semana. El ratio oro / plata celebró su ratio más alto en los cinco últimos años en 1:71.4. La inversión total de plata en la próxima década podría aumentar en 1.000 millones de onzas (31,103 toneladas), según el nuevo informe del Instituto de la Plata (Silver Institute), producido por el Grupo CPM. El ETF gigante SPDR Gold Trust (NYSE Arca: GLD) perdió más de once toneladas de oro esta semana llegando a un total de 749,87 toneladas, su nivel más bajo desde finales del 2008. 

Las ventas de oro en India aumentaron en torno al 20% en medio de la temporada de festivales, de acuerdo con un alto funcionario del país. El aumento de la demanda se refleja en un aumento de la prima de 17 dólares y 18 dólares por onza en los precios de Londres, frente a los 12 dólares de la semana pasada. “Este año los precios eran bajos, el sentimiento era bueno y tenemos un gobierno estable en el centro; todos estos datos ayudaron a impulsar las ventas”, explicó Bachhraj Bamalwa, director de All India Gems and Jewellery, a Reuters. Bamalwa agregó que incluso después del final de los principales festivales de oro del año, la demanda podría mantenerse fuerte debido a la temporada de bodas que durará hasta principios de 2015.


Fuente: BullionVault

jueves, 23 de octubre de 2014